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Acerca de la Cooperación

octubre 19, 2011

Desde el secuestro de dos cooperantes españolas de Médicos sin Fronteras a Kenia que doy vueltas al asunto de la ayuda que dan las oenegés al tercer mundo. ¿Por qué secuestrar a voluntarios? ¿Somos unos etnocentristas?¿Vale la pena esa ayuda?

Cada pregunta tiene, por supuesto, su respuesta más o menos lógica, aunque a veces no sea la que queramos escuchar o leer. Es evidente que para desestabilizar los gobiernos, los grupos terroristas harán todo lo posible para conseguirlo y si además obtienen cobertura mediática internacional, mejor. Occidente es así, nos recordamos del tercer mundo cuando nos afecta directamente… ¿quién recuerda los piratas de Somalia asaltando barcos?¿Y los gihadistas del Sáhara?¿Y la angruna en el cuerno de África? Pocos. Ahora los españoles tenemos la mirada puesta en la frontera entre Kenia y Somalia hasta que este problema haya pasado. Así pues que secuestren cooperantes extranjeros y no personas del mismo país tiene como principal función la difusión internacional del grupo terrorista por un lado, y la posible recepción de dinero por el otro.

Por lo que se refiere a la segunda cuestión, si, somos unos etnocentristas. La función de las oenegés y otros organismos gubernamentales es la de ayudar a aquellos países que nosotros mismos durante el colonialismo destruimos y expoliamos. Como buenos cristianos que somos culturalmente, nos vemos obligados a creer que sin nuestra ayuda no se pueden valer solos. Supongo que los remordimientos de dividir un continente entero en lineas rectas sin tener en cuenta los conflictos tribales que hacen de África lo que es actualmente, a saber, una lucha constante en casi todas las fronteras entre etnias distintas que quieren recuperar su territorio histórico; y de vender los excedentes de armamento alimentando estos conflictos, lleva a Occidente a creerse superior intentando dar limosna y ayuda a los pobres muertos de hambre que no son capaces ni de instaurar el magnífico liberalismo democrático.

Pese a todo eso, esta ayuda es necesaria si son los propios habitantes quienes la requieren. A ejemplo de esto recuerdo una experiencia que tuvo un profesor siendo cooperante en la India. Fue a construir una cañería para que un pueblo tuviese agua corriente (esa comodidad tan occidental), al cabo de un año volvieron y vieron que la habían boicoteado. Tras preguntar les explicaron que fueron las mujeres del pueblo las causantes y que lo habían hecho porque ese paseo de 15 km diarios les permitían estar solas para hablar, además de ser uno de los pocos trabajos que podían realizar autónomamente. Moraleja: Nuestra ayuda es necesaria en algunos términos (hospitales, escuelas…), pero en otros deberíamos preguntar antes de actuar, porque a lo mejor a un pueblo nómada no le interesa para nada tener una aldea, pero si que pueda pasar de una frontera a otra sin encontrarse con un conflicto armado o un campo de minas.

Como conclusión, haría falta una revisión de aquello que nos mueve a Occidente a a ayudar al tercer mundo, si los remordimientos, si el etnocentrismo, la limosna o simplemente la solidaridad. Aunque todas estas proposiciones tienen un trasfondo un tanto maligno. Además de pensar un poco más en las necesidades de cada lugar donde se actúa y no en aquello que creemos que es más conveniente desde nuestro punto de vista.

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2 comentarios leave one →
  1. octubre 25, 2011 9:33 am

    En este sentido, creo que la cooperación esta mal entendida hoy en día. La ayuda que las ONGs deben hacer en África debe resultar importante, y hoy no lo resulta. Construir pozos, cañerias, esta muy bien… Pero solo son parches frente a un problema mucho mayor: Las relaciones comerciales norte-sur, en la cual no se ponen aranceles de protección del propio producto ( excepto cuando conviene a Occidente, véase el caso de los agricultores), en la cual las grandes empresas y su modelo eliminan cualquier tipo de economía local, y en la cual por cada euro de ayuda al desarrollo los países del Sur tienen que devolver cuatro en concepto de deuda externa, resulta imposible desarrollar una economía propia y relativamente autonoma. Y allí es donde deben realizar su trabajo las ONGs, en luchar por los derechos comerciales del Sur, acabar con este sistema injusto, y recordar al primer mundo que los problemas del tercer mundo estan estrechamente relacionados con nosotros. Por ello, por si interesa, dejo el link de un concurso de cortometrajes con la finalidad de sensibilizar sobre África al primer mundo:

    http://www.clipmetrajesmanosunidas.org/

  2. octubre 25, 2011 2:12 pm

    Esa es una de las necesidades hacia donde se debería enfocar la ayuda y no se tiene casi en cuenta. La lucha contra la deuda externa debería ser una parte de los presupuestos de las ONGs, pero queda mucha mejor en la revista que trimestralmente envian a los socios explicar que han construido unos pozos aquí, unas casas allí, etc.

    Supongo que si no demuestras hacer cosas tangibles, materiales, hay la sensación de que nada se hace y que el dinero que se ha dado no lo estan utilizando correctamente.

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