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Los chicos están de culo y cuesta abajo.

marzo 4, 2011

 

Hoy os traigo dos comedias, que abordan dos estilos confrontados pero llevados con maestría hacia sus respectivos polos, como la cara y cruz de la misma moneda. Los chicos están bien y De culo y cuesta abajo

La semana pasada se estrenó Los chicos están bien, la última propuesta “Indie” que nos llega de la oleada de películas nacidas bajo el concepto “Sundance” que aporta unas buenas maneras del cine independiente americano por rehacer sus propios géneros sobre explotados. De alguna forma se intenta reciclar el cine comercial, y en concreto la comedia romántica quebrantando los sacrosantos esquemas idiotizantes de los que abusa. El resultado demuestra que no hace falta desmarcarse de las historias sencillas, ni siquiera del típico esquema argumental que describen todas ellas (introducción de personajes, conflicto, final conciliador) pudiendo dotarlas de complejidad sutil, o presentar propuestas originales con la intención de refrescar el saturado mercado de comedias tontas.

Los chicos están bien nos cuenta la historia de un matrimonio lésbico, formado por las geniales Annette Bening y Julianne Moore y sus hijos adolescentes. Estos últimos se ponen en contacto con su padre biológico a través de un banco de semen. Será este punto de partida el que removerá todos los vínculos e inseguridades de esta familia. La película aborda las relaciones familiares vistas desde la óptica homosexual, pero sin pretender ser un drama profundo toca someramente los temas típicos de cualquier familia heterosexual. En si la película tiene un ritmo ágil y presenta una comedia fresca y moderna, el binomio formado por Bening-Moore, carga con todo el peso de la cinta, haciendo de ella una interesante propuesta, que no engaña, no intenta sobrepasar sus límites ni abusa del melodrama. En general supone una comedia romántica con esquema viejo pero fresca e innovadora en la ejecución. Es verdad que sin el binomio antes mentado sería una producción del montón, pero esta pareja encaja de forma sensacional en la gran pantalla, sirviendo un entretenimiento neutro, sin abusar de efectismos ni caer en la gracia burda. Por ultimo, señalar que peca de autocomplaciente con un final un tanto decepcionante. Os recomiendo ver esta película que aporta nuevas formas al dilatado espectro de comedias que pululan por las salas de cine.

Como muestra del segundo tipo de comedia, hablaré de una serie que ha cautivado a un servidor, se trata de Eastbound & Down (De culo y cuesta abajo) estrenada en canal+ el pasado noviembre. La serie cuenta las desventuras del peculiar antihéroe Kenny Powers (Danny McBride), que sufre un fugaz paso por la fama como jugador de baseball. La carrera de Kenny por su reiterado abuso de esteroides, comentarios racistas, y su bajada de resultados como jugador. El trayecto de descenso supondrá el hilo argumental de la serie; Donde se verá relegado a profesor de instituto en su ciudad natal, viviendo en la casa de su hermano. Pese a ser una producción de Will Ferrell que exceptuando en Mas extraño que la ficción todos sus proyectos como actor son comedias absurdas y de muy bajo calado. En De culo y cuesta abajo, pese a compartir las excentricidades de la comedia de calorias americana, aporta dos elementos que conquistan al espectador.

Por un lado es el propio Danny McBride que pese a simbolizar todos los aspectos nocivos que consideramos en un ser humano, su caída a los infiernos conmueve de sobremanera y a la vez divierte su quijotesca y esperpéntica actitud vital de superación, el se cree una superestrella del baseball y el mundo tiene que adorarle y dignificarle por ello. Es sin duda este personaje ególatra, narcisista y con un aire de redneck (paleto americano), que entre sus muchos defectos se encuentra la ausencia de mesura con las drogas, su lenguaje soez y los muchos atentados contra el buen gusto que capitulo a capitulo expone en una retahíla de situaciones hilarantes y políticamente incorrectas.

Por otro lado la serie consigue que sientas empatía por el protagonista, que te encariñes con el por ser todo lo que la sociedad americana rechaza, un perdedor. Es la historia de estos antihéroes que viven enajenados de su situación, la que le confiere ese carácter hilarante, que desde Alonso Quijano a quijote José Luis Torrente (salvando las distancias y acercándose más al segundo). Este tipo de comedia tiene una corteza basta, soez y mantecosa, pero dentro esconde un punto de sutileza que hace que el envoltorio no desmerezca al contenido sino que lo magnifique. Todo en ella es desorbitado y desproporcionado pero en ocasiones olvidamos que el esperpento y la payasería son las formas más eficaces de comedia.

Sin entretenerme más os recomiendo degustar estas dos propuestas siendo conscientes de sus defectos y virtudes, para poder mantener en el paladar, esos necesarios instantes de alegría que nos regalan.

 

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