Skip to content

El aburrimiento

marzo 1, 2011

“Tasso: ¿Qué solución tenemos contra el aburrimiento?
Genio:  El sueño, el opio, el dolor. Este último es el más potente de todos: el hombre, mientras sufra, no se aburre para nada.

Giacomo Leopardi, poeta italiano (1798-1837)

Hoy vamos a hablar de una epidemia o, mejor dicho, de una pandemia. El aburrimiento, curiosamente, se caracteriza primariamente por impregnar su pesadez putrefacta a aquellos que tienen lo básico resuelto. Así pues, nosotros, occidentales acomodados ¿Quiénes no hemos sentido en nuestras entrañas esta profunda sensación que es el aburrimiento?  ¿Quiénes no hemos recurrido, casi de inmediato, a distracciones banales como los videojuegos, series de TV o, en el peor de los casos, reality shows tipo Gran Hermano?

Por lo contrario, a pocos se nos ocurre hacer algo mínimamente enriquecedor, no sé, por ejemplo, hacer un sudoku o jugar una partida de ajedrez. Ya sólo unos pocos gestionan el aburrimiento mediante lecturas, pinturas u otras ocupaciones.

Por otro lado, ¿Era el aburrimiento una enfermedad  propia de aristócratas? Ciertamente, hace muchos años, cuando la sociedad era gobernada por nobles, éstos eran los que más se aburrían ¿Creéis que si éstos  hubieran complementado sus quehaceres exquisitos con el trabajo campechano, se aburrirían?

Sin embargo, el Romanticismo y, más tarde, el Existencialismo, fueron movimientos intelectuales que defendieron las virtudes del aburrimiento. Estos movimientos consideraban, no sin ir bien encaminados, que el aburrimiento permitía sentir la intensidad del mero existir que el trabajo mundano eclipsaba. Por lo tanto, era desde este convivir con el aburrimiento donde el hombre era capaz de ser y descubrir el vértigo de la existencia, el vacío infinito y… terrible.

En mi opinión, aunque simpatizo con la idea del párrafo anterior, el aburrimiento -entendido como se entiende en el día a día- esconde una verdad terrible: ¿No es el aburrimiento un síntoma clarísimo de que necesitamos hacer algo y no sabemos el qué? ¿No es ignorar nuestras motivaciones -aquello que nos hace sentir que la vida vale la pena- lo que genera este pasotismo? ¿No es  el asqueamiento que intentamos aliviar con ocio barato la peor de las enfermedades de nuestro tiempo?

Por último, por si a alguien le pudiera parecer revelador, la etimología de la palabra es curiosa: abhorrere en latín quiere decir “tener horror”. En francés ennui y en italiano noia tienen una derivación parecida: odium, en latino “odio”. Y en inglés boredom es muy parecido al aburrimiento castellano.

“Es una tontería distinguir las personas entre buenas y malas. Las personas se distinguen entre simpáticas y aburridas.”
.
Oscar Wilde , escritor inglés (1854-1900)
Anuncios
3 comentarios leave one →
  1. marzo 2, 2011 12:59 pm

    Bueno, un post sencillo en el que precisamente se echa de menos a aquél que creó con toda su energía la palabra Tedio, aburrimiento.

    En este post aparece el poema de Charles Baudelaire introductorio a su obra, ‘Las Flores del Mal’, donde nos explica que es este monstruo del tedio.

    https://rupcultura.wordpress.com/2009/10/27/los-malditos/

    Uno de los mayores males del aburrimiento es la insoportable levedad de ser en nosotros mismos. A una persona que se aburra con facilidad deberíamos preguntarle:

    ¿Te lo pasas bien contigo mismo a solas?
    (No seáis mal pensados…)

    Saber divertirnos solos es básico para apartarnos de ese tedio horrendo, que produce el mayor mal para la vida, no valorarla ni a su devenir tampoco. Y más áun, no tener la iniciativa de pensar por pensar, de crear por crear, y de inundar nuestra vida de acciones y pensamientos que la hagan más plena.

    Saludos

  2. marzo 2, 2011 6:56 pm

    ¿Y qué hay de aquellos como Nietzsche que se lo pasaban mejor a solas que acompañados?

    Gracias por comentar (y completar) el post!

  3. marzo 3, 2011 1:22 pm

    A ver… estar solo no significa necesariamente aburrirse. En mi familia, y por lo tanto en mi educación, se nos decía constantemente que esa palabra no existia en casa. Por eso nunca considero que no esté haciendo nada en sí.
    En cierto modo es una enfermedad, pero tiene curas bien sencillas, como has explicado. Leer, escuchar un diálogo o entretenerse observando desde el balcón a las personas de la calle nos quitan de encima ese tedio. Muchas veces es peor la rutina que el aburrimiento, ya que la rutina nos lleva a despreciar nuestras vidas y a pensar que todo lo que hago no sirve de demasiado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: