Skip to content

Hannah Arendth: Poder y Violencia

noviembre 30, 2010

Nunca ha existido un Gobierno exclusivamente basado en los medios de la violencia. Incluso el dirigente totalitario […] necesita un poder básico

En el capítulo “Sobre la Violencia” del ensayo “Crisis de la República” (1975), Hannah Arendt quiere diferenciar la violencia del poder en términos políticos para criticar las definiciones más extendidas.

Mayoritariamente se asocia la violencia con el poder, es más, se suele definir la violencia como manifestación del poder,  que el poder es el último género de violencia y que el poder político es la organización de la violencia. Todas estas nociones están influenciadas por la idea marxista de estado y son las más extendidas en el pensamiento político occidental. Arendt intentará buscar una definición de poder que no sea entendida como a superestructura coactiva. Pero, ¿Por qué la mayoría de autores conciben el poder como naturaleza violenta?

La respuesta es porque parten de la noción clásica de poder como dominio del hombre sobre el hombre. Y en estos términos se describe a la monarquía y la oligarquía como el dominio de uno o pocos sobre los demás, la aristocracia y la democracia como el dominio de los mejores o muchos, y la tiranía el dominio por la fuerza de uno que no tiene que rendir cuentas a nadie, dentro de la cual se encuentra la burocracia como la mayor tiranía, ya que no tiene responsables visibles, Nadie domina a todos.

Pero ante esta visión del poder, Arendt nos propone otra, la cual el poder no es entendido como dominio sino como poder del pueblo donde lo que domina son las leyes, se obedecen porque el pueblo las ha apoyado y por eso se entiende que no es un dominio de las leyes sobre el pueblo, porque el pueblo es quien puede cambiar, es el que domina al gobierno, que depende de la fuerza da la opinión. Y este poder siempre será un número, a diferencia de la violencia, que se queda en un mero instrumento.

Este problema de no saber utilizar correctamente los términos produce que seamos incapaces de distinguir entre ellos y confundir el pensamiento político al estar más preocupado por saber quién controla a quién que no a solucionar y buscar los verdaderos problemas políticos, eso crea un foso entre la teoría y la realidad. Por esta cuestión Arendt nos definirá las cinco palabras que más se confunden. En rojo la definición, si aparece, del diccionario Ferrater Mora.

PODER

– Capacidad humana para actuar concertadamente, es en grupo, no individual.

– Sin pueblo no hay poder. Si el grupo se disuelve, el poder también.

– Estar al poder: significa estar apoyado por un grupo de personas.

– Hombre poderoso: metáfora, en este caso poder significa potencia.

Mirar potencia. Esto ejemplifica lo que Arendt quiere decir al iniciar estas definiciones, a saber, que se confunden los términos.

POTENCIA

– Entidad singular, individual.

– Propiedad inherente, pertenece a un objeto/persona.

– Contraposición a la naturaleza del poder: el grupo.

No diferente a la potencia aristotélica, que es la única definición que aparece.

FUERZA

– Se reserva a términos terminológicos.

– No es violencia.

– Es energía liberada por movimientos físicos o sociales.

Otro ejemplo más: ver energía o potencia.

AUTORIDAD

– Atribuida tanto a personas como entidades.

– Indiscutible reconocimiento por aquellos a quien se les pide obedecer.

– No precisa de coacción ni persuasión.

– Exige respeto para existir.

– Su mayor enemigo es el desprecio, la risa.

No aparece.

VIOLENCIA

– Carácter instrumental

– Ligado a la potencia, más que al grupo-poder, en la medida que la puede multiplicar y hasta substituir.

Constituyente del poder. Definición que Arendt ya ha criticado.

Una vez tenemos estos términos claros, surgen una serie de cuestiones, a saber: ¿Es la violencia prerrequisito del poder? ¿Es el poder una fachada que esconde la violencia?

A la segunda cuestión la respuesta de Arendt es clara: un medio no puede ser alguna cosa que se esconda y por lo tanto sea completamente visible. Una cosa que es un medio, que no tiene esencia porque precisa de una guía y de un fin, una justificación, no es poder. El poder puede hacer uso de la violencia para legitimarse, pero puede suceder que la violencia misma lo desintegre. En ese caso hace falta a alguien u otro grupo que recoja el poder. Para entendernos, el poder, el gobierno, siempre está presente y necesita de un grupo, en cambio la violencia por sí sola no puede gobernar. Esta es la diferencia que Arendt quiere que quede clara.

El poder es un fin en sí mismo, el permitir vivir a los hombres juntos, que la violencia puede destruir. El estado de violencia continuada es el estado del terror, un estado sin poder donde tanto vencidos como los vencedores que hacen uso de ella acaban temiendo a la violencia misma. El poder no es dominio, la violencia es un instrumento del dominio, los cañones son los más capacitados para hacer obedecer pero nunca son poder. El poder puede enfrentarse a la violencia, aunque no se sepa cómo terminará. La violencia puede ser usada por el poder en algunos momentos para imponer su victoria pero a la larga puede resultar cara para los vencedores, ¿Por qué?

Porque, tal como se ha escrito anteriormente, puede llevar al estado de terror. Lleva a la destrucción del mismo poder. Por eso poder y violencia no son diferentes, sino opuestos. La violencia aparece cuando el poder peligra, con la consecuencia de poderlo hacer desaparecer.

 

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: