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Zombis vs Infectados

noviembre 20, 2010

Después de 10 días de encuesta los resultados han dado como ganador al tema propuesto: zombis. Tras una reñida competencia entre varios de los temas, éste se ha eregido ganador con un voto de diferencia respecto a su más cercano perseguidor. Habrá más posibilidades de éxito para el tema que escojas, sigue nuestras encuestas.

¡Los zombis existen!

Al menos, en el imaginario colectivo. Hoy en día cualquiera puede identificar a un zombi por sus rasgos más superficiales. Claro está que hay gente  más familiarizada con esta entelequia permitiéndose diferenciar topologías, hábitos y demás características filogénicas de este submundo. Tenemos que remontar el origen del muerto viviente a la pieza teatral “Zombi” de 1932 que adaptaba las novelas de W.B. Seabrook donde en su libro “The magic island” utilizaba el folklore haitiano y los ritos del vudú para introducirnos la idea de resurrección, pero esta vez, alejada de contextos cristianos. Posteriormente con la que sería la primera película reconocida del universo en descomposición; White Zombie (La legión de los hombres sin alma – 1932) se legó el mito de la vida eterna a unos seres carentes de alma pero rebosantes de voracidad.

Han transcurrido muchos años desde la salida de la tumba, viviendo este mundo constantes cambios e introducciones que han conformado la mitología que todos reconocemos hoy día. Pero al igual que estos seres, el género tras languidecer y mostrar estertores finales, ha resurgido gracias a los soplos del mundo del videojuego, a la cultura pop y la pasión retro de los 50’, 60’( y los deleznables 80’). Así vimos como en “28 días después” se resucitaba por enésima vez el mito del hombre muerto, sólo que esta vez, para darle visos de realidad lo llamaron ‘Infectado‘, le dotaron de fuerza sobre humana y la agilidad de un felino, lo procesaron como producto de pandemia. En definitiva, supervitaminaron el concepto zombi despojándole de las cortinas de putrefacción y restos de arena.

Durante estos últimos años se ha generado un debate sobre el lavado de cara, manicura y tratamiento de belleza, que al igual que la Belén Esteban, ha recibido el género. Como en todos los cambios hay defensores y detractores.

Los primeros alegan que este rejuvenecimiento aporta energía al conjunto, dinamiza las películas, incluyendo más suspense, y más aún, se permiten rehacer grandes clásicos, como el de Romero (El amanecer de los muertos (2004) de Zack Snyder). La entrada en el nuevo siglo ha aportado una característica que prevalece en la mayoría de producciones actuales, la velocidad, la capacidad del infectado/zombi de correr, y en algunos casos hasta de utilizar objetos con cierto grado de inteligencia (The Walking Dead, Deadset). Ahora, postulan, el sujeto transmite más miedo, ya no hacen falta multitudes excesivas para transmitir terror, con pocos individuos basta dadas sus grandes capacidades. Se compromete más a los supervivientes que se las tienen que ingeniar de mil formas distintas para salir indemnes. Al igual que el cine actual, ha adoptado poses de videoclip, en muchas producciones el genero zombi (sin contar con ‘Thriller’ de Michael Jackson) se ha revestido de esa estética pop adulterada con “speed”, el fenómeno. Consideran una evolución natural acorde con el grado de madurez que ha alcanzado el cine de terror, que los zombis, infectados, no-muertos, corran.

Por otro lado existen los románticos, entre los que me incluyo, que hemos visto paulatinamente como se iba transvirtiendo el concepto de muerto viviente, modernizando, actualizando y revisando. Si es verdad que en sus orígenes los zombis eran casi más parecidos a los de ahora, gracias a la visión de Romero en los 60’ los vimos encorsetarse en una serie de patrones que hoy día siguen vigentes en nuestro pensamiento colectivo. El zombi no necesita correr ni ser inteligente, es el mayor miedo americano el que alimenta el terror, el miedo a la fuerza de la masa, la multitud, la revuelta, en último término, al comunismo. Es la irracionalidad de esta masa enfurecida de carroña lo que más miedo transmite, como un lento avance de hormigas que desfilan imparablemente hacia su presa. Es la concepción de la marea humana que desborda pese a su lentitud e incongruencia a los héroes, una barrera humana imposible de franquear, que dada su lentitud, proporciona a los héroes, alternativas creíbles al suicidio en masa. Al igual que el cine de los 60 que abusaba de extras, ante la carencia de efectos especiales, el genero zombi mantiene su atractivo por su factor  epidémico capaz de poner a 50 o más actores convulsionándose ante el frio y estático ojo de la lente. Sin entrar en más argumentos os traspaso el debate, sólo recordar: hay que cambiar todo para que todo siga igual.

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7 comentarios leave one →
  1. noviembre 22, 2010 1:33 pm

    Yo no estoy en contra de ninguno de los dos términos, pero si me parece interesante el cambio que se ha hecho con el concepto “infectados”. Más allá de las lecturas conceptuales que se les pueda achacar a los zombis lentos (como es eso de la masa, la revolución…) creo que la sensación primaria que busca el espectador, es decir, el terror, la improbabilidad de sobrevivir es mucho mayor en el caso de los infectados. Lo veo de esta manera, el fenómeno zombie nació en una época donde el terror se veia representado por lo desconocido, muchas veces relacionado con el ocultismo, los rituales, etc. y tenia un componente “mágico”. Hoy día creo que el terror esta adquiriendo un factor mucho más real, es decir, se presta especial atención a la crueldad humana, lo que viene siendo el estandarte del “torture-porn”, y el infectado no deja de ser eso, porque más que un concepto “videoclipero” es una aproximación del mito a la realidad, ya no tiene nada que ver con rituales ni post-mortems, hablamos del hombre como animal, despojado de toda humanidad pero con sus virtudes para la supervivencia intactas (es decir, corren, saltan) pero también con sus defectos, si no comen mueren, y para matarlos no hay que dispararles zonas específicas ni nada por el estilo, sus reglas son las nuestras, es la “igualdad” de condiciones, esa anarquia, el terror más puro, donde implicarse es un proceso más ágil y natural.

  2. noviembre 22, 2010 3:42 pm

    El cine de Zombies lo defenderé siempre que aparezcan zombies propiamente dichos. “Infectados” es un término que se suele usar, pero está bastante alejado de la “realidad”. El zombie se caracteriza por estar, básicamente, muerto. Únicamente, una parte muy primaria de su cerebro es lo que se mantiene activo, obligándole, únicamente, a comer. El resto de su cuerpo es un amasijo de músculos y órganos que se van descomponiendo siguiendo las leyes biológicas. Es por eso que un zombie no puede correr (casi ni caminar), no puede hablar porque sus cuerdas vocales estan rígidas, no puede pensar y, por lo tanto, usar instrumentos, etcétera.
    Quieren hacer un tipo de películas, libros o videojuegos donde hacernoslo pasar mal, con persecuciones a la carrera y entes inteligentes? Pues que se saquen de la manga los infectados (o sujetos de experimentos, como dirian en según que saga de videojuegos pasados a la gran pantalla), pero que no los llamen zombies.
    Para que quede claro, sean zombies o infectados, la película me seguirá gustando.
    Para quien no lo tenga claro, recomiendo el libro “Zombis: Guia de supervivencia” de Max Brooks, lo que se puede considerar una de las (pequeñas) enciclopedias mas completa alrededor de este submundo.

    • noviembre 22, 2010 3:51 pm

      Pero es que nadie habla de zombies cuando se refiere a infectados, vamos, ninguna película lo postula así oficialmente (no que yo haya visto). Y creo que el tema del post no trata tanto de si se hace un uso correcto o no del término. Simplemente a como ha evolucionado el concepto “zombie” aunque no sean zombies.

      • noviembre 23, 2010 4:32 pm

        He de reivindicar la postura más defendida, aunque más romántica.

        De un lado, el género zombi pertenece al imaginario colectivo (como dices), y eso forma parte del cine fantástico, no del cine realista. Podemos reinventar el género zombi pero gracias a que usan otro nombre para referirse a estos ‘nuevos zombis’ podemos distinguir una etapa de otra, unas cualidades de otras, unos seres de otros -distintos-. Por suerte no han sido llamados zombis, ya que eso supondría pasarse por el forro la definición y origen de tales criaturas.

        Por otro lado, la aproximación a la realidad que comentas no me parece tal cuando los infectados tienen capacidades, que ni con el desarrollo de nuestro potencial natural, seríamos capaces de tener. Siguen siendo criaturas fantásticas, las cuales no se aproximan en nada a realidades posibles.

        Si una cosa me han provocado siempre las películas de zombis ha sido la unión de humor y terror, con los zombis que corren (infectados) esa risa se pierde, una parte de las características de una película de este género ya no es. La han eliminado. Y qué decir, de los toques épicos que mantienen las películas de zombis que caminan, y que las de infectados han perdido por completo.

        Qué tan maravillosas son esas escenas donde el héroe tiene varios segundos para reaccionar ante el zombi que se arrastra para llegar a él. Mezcla de humor y terror, que casi siempre acaba con una muestra de uno esos dos estados. La niña con el osito y la cara desmembrada que viene hacia a ti caminando, y tú le metes un tiro en toda la cabeza con esos pintorescos aires de Billy el niño, cuando todo a tu alrededor es un ‘puto’ caos. Con las películas de zombis que corren se pierden esos momentazos de héroes, y todo gira en torno a guiños rebuscados de un director que debe dar una posibilidad a quienes en cualquier situación no la tendrían (que sobrevivan en películas de infectados los supervivientes, sí es fantasía).

        Que vengan caminando, que corriendo ya corro yo…

  3. noviembre 22, 2010 6:27 pm

    Muy curioso este post… Jamás había pensado en la diferencia entre zombi e infectado…

    Yo creo que los dos mantienen elementos terroríficos como saber que si te muerde uno perderás lo que te hace humano: la libertad para elegir nuestros actos más allá de las necesidades más básicas. Encima esta idea se radicaliza cuando los zombis o infectados sólo quieren comer.. no quieren tener sexo ni seguridad…

    Me ha encantado la reflexión que haces al hablar de zombis diferenciándolos por “el miedo a la fuerza de la masa, la multitud, la revuelta(…). Es la irracionalidad de esta masa enfurecida de carroña lo que más miedo transmite, como un lento avance de hormigas que desfilan imparablemente hacia su presa.” Olé, sólo imaginar a esa masa imparable.. qué miedo… imaginar que te cogen y sabes que en cualquier momento recibirás un mordisco mortal…

  4. Lope de Sosa permalink
    noviembre 22, 2010 7:06 pm

    Hasta ahora no he visto ninguna película de estos zombis revitalizados que llamas “infectados”. Tal y como los describes parecen desde luego un intento de actualizar el antiguo género. Debo ser un romántico porque me siguen gustando los antiguos zombis. El terror que producían aquellos no dependía de su velocidad, si de la muchedumbre de ellos y creo también que por la dificultad para evadirse de su amenaza. Pa ra ilustrar lo que digo voy a contaros una rara pesadilla de mi infancia que creo que es arquetípica porque he comprobado que la experimentaron muchas personas con pocas variantes:
    Te persigue un ser enorme, deforme y monstruoso ( lo más parecido a un zombi) pero camina con bastante lentitud por lo cual inicialmente sientes confianza corriendo delante de él porque confias en que con tu velocidad escaparás pronto a la amenaza. Lo terrorifico resulta cuando miras hacia atrás de vez en cuando y siempre te pisa los talones a pesar de su pretendida lentitud.
    Os aseguro que el terror que producía esta absurda evidencia terminaba por hacerme despertar.

    Un saludo.

  5. agosto 28, 2012 5:05 pm

    Saludos, interesante tema.
    Les dejo un enlace que también habla sobre esto.

    http://www.historiasdezombies.com/noticias-de-zombies/diferencias-entre-zombies-e-infectados/

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