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Comentario sobre una máxima aristotélica

noviembre 2, 2010

El prudente no aspira a la felicidad, sino a la ausencia de dolor

Ética a Nicomáco

El sabio en su búsqueda de la verdad se da cuenta de que la felicidad es un espejismo creado por el hombre, inalcanzable y al mismo tiempo creador de tristeza y dolor. Por eso mediante la prudencia, una de las mayores virtudes aristotélicas, el filósofo intentará evitar al máximo el dolor, porque es el creador de infelicidad y porque se da cuenta que es el mejor camino para llegar a un estado de tranquilidad del alma, la ataraxia.

La tranquilidad podría ser el equivalente helénico a la felicidad, tanto estoicos, epicúreos y escépticos buscan esa ataraxia, mostrando cada uno a su manera la manera de conseguirla. Para los estoicos es aceptar que lo que pasa tenía que pasar, saber que la libertad de cada uno sólo está en seguir con vida o no. Para los epicúreos es mostrar aquello que nos proporciona placer, evitando el dolor y todo aquello que nos hace sentir mal (el tetrafármakon nos da las premisas para enderrocar aquello que más dolor nos hace). El escepticismo nos invita a llegar a un estado de sin saber, porque creen que es lo que nos produce mayor dolor. Como se puede comprobar, las tres corrientes hablan más de cómo evita el sabio el dolor que no cómo se puede aspirar a la felicidad.

Por otra parte, en una actualidad donde aparentemente se ha perdido la prudencia como virtud en pro de un hedonismo radicalmente cinético, parece que el ser humano camina perdido en su búsqueda de la felicidad que momentáneamente florece ante nosotros según unos parámetros marcados por la sociedad (ten pareja, una carrera y un buen trabajo) que hace que se pudra tan rápidamente como ha surgido. Hemos olvidado las enseñanzas de Aristóteles por completo provocándonos una sensación de pérdida de alguna cosa. Tal vez sería el momento de recuperar esa virtud con tal de evitar esa infelicidad que nos evoca a un nihilismo individualista alimentado por la sociedad del capital.

 

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6 comentarios leave one →
  1. Lope de Sosa permalink
    noviembre 8, 2010 7:20 pm

    Personalmente no estoy de acuerdo con la postura estoica en la búsquedad de la felicidad. Me siento más cercano a la opinión de los epicureos, con un pequeña dosis de escepticismo. La felicidad basada en la tranquilidad de la conciencia y del ánimo y el disfrute de los los pequeños placeres de la vida, de las cosas sencillas y naturales. A eso se le puede añadir algo de la actitud pasota del personaje de Vázquez Montalbán, aqué detective Pepe Carvalho que utilizaba sus libros de juventud, aquellos en los que una vez creyó (Marx, Engels Bakunin etc) como combustible para su chimenea.

  2. noviembre 8, 2010 8:40 pm

    Pues yo me siento más cercano a la postura estoica. Cierto que la idea de vivir la vida en paz es muy atractiva, sin embargo a la fórmula de felicidad yo le encuentro necesaria una dosis de infelicidad previa. De la misma manera que un médico se ha formado duramente durante años para ser un buen profesional, cualquier persona que quiera saber vivir felizmente debe pasar por un proceso largo e incómodo.

    Así, yo creo que hay diferentes grados de felicidad y que el nivel máximo de felicidad estaría en la sabiduría porque aunque el conocer (y el autoconocimiento) implica un proceso lleno de infelicidad luego desemboca en el más feliz de los finales: la libertad.
    Y es desde la libertad desde donde ser pueden hacer tantas cosas…

    ¿Qué opinas, Lope de Sosa?

  3. Lope de Sosa permalink
    noviembre 9, 2010 9:31 pm

    Acepto esa teoría de los opuestos que proclama que no podemos hacer el bien si no se conoce el mal, o gozar de lo placentero si no hemos sufrido el dolor, pero aunque la búsqueda de la felicidad a veces requiere esfuerzo, el esfuerzo no implica necesariamente infelicidad.
    Yo también sentí cierta simpatía por la filosofía estoica. Las muertes de Séneca o Catón de Ütica aún tienen resonancias heroicas frente a la tiranía del poder. También admiré su gusto por la vida austera. Pero no comparto su obsesión por el destino (fatum) que necesariamente conduce a ideas deterministas sobre la predestinación. Tampoco su excesiva rigidez moral. Frente a Séneca (Cartas a Lucilio) y Marco Aurelio (Meditaciones) prefiero a Lucrecio “De rerum natura).
    En cuanto a la sabiduría, produce felicidad y es el principal objetivo del filósofo. Pero es es un concepto relativo que, a veces produce infelicidad en cuanto que también genera la duda. Y es la duda, admitida en el sentido esceptíco es el principio generador de eso tan importante que se llama Ciencia.

    • noviembre 9, 2010 9:55 pm

      Estoy de acuerdo, Lope. ¡Chapeau!

      Eso sí, personalmente creo que la duda es desencadenante -vista de forma generalista- de infelicidad, de limitaciones, de barreras que nada tienen que ver con la consecución de la libertad, y por ende, de dicha felicidad. Hacer un símil entre sabiduría -conocer- y la adquisición de la libertad y/o felicidad, me parece un reduccionismo que prefiero ver como inocente. Saber, es saber que nunca sabrás (primera lección filosófica -Sócrates-). Y esto no puede saciar la sed del inquieto, ni del deseoso, la consecución de la felicidad pasa por ambas cosas. Saber algunas, y mejor no saber otras.

      Aquel que intente averiguar, percibir, sentir, tocar la libertad; sólo estará ante una falsa ilusión que saciará ignorantemente su sed. Ya que el filósofo o el científico que quieran llegar al fondo del asunto, volverán con sus manos vacías, y sus ansías frustradas. La Libertad no existe, como la felicidad tampoco. Existen ‘libertades’ y ‘alegrías’, indicio más que suficiente de que no existe la libertad ni la felicidad como conceptos únicos, como verdades…

      ¡Saludos y gracias por hacer esto más plural!

    • noviembre 10, 2010 3:52 pm

      Estamos bastante de acuerdo, Lope de Sosa.

      Los conceptos como libertad, a mi juicio, no son conceptos absolutos sino graduales. Existen personas más felices que otras, más o menos libres, etc. Obviamente, al ser conceptos tan abstractos acogen una gran cantidad de manifestaciones de la libertad o la felicidad.

  4. Lope de Sosa permalink
    noviembre 9, 2010 10:47 pm

    Si “letrasamontonadas”, mi postura ante los conceptos únicos o verdades absolutas es parecida a la tuya. Me gustaría ser un platónico, sería más bonito, mas “ideal” ¡ je je..” pero conformo con ser un escéptico. Menos romántico pero más realista.

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