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Relato (Primera Parte)

julio 5, 2010

Mensajes del Más Allá


Abrí los ojos, y vi la calle. Permanecía de pie en la acera. No recordaba como había llegado allí, la a entrada de un restaurante, o de lo que tal vez, era un comercio. Pero estaba en la entrada desde la calle a algún lugar.

A un lado aguardaba alguien. Estaba acompañado de ella. La miraba y sentía lo apacible y agradable que permanecía a su lado. Sabía que estuviese donde estuviese, daba igual si ella estaba conmigo. Evocaba el brillo de nuestros ojos al mirarnos, ardían por el calor y el fuego más atrayente. Mirándola fijamente mientras se mantenía de espaldas a mí, observaba su cabellera negra al viento, algo que resultaba una imagen tan contemplativa… Adoraba perderme en su figura, en sus formas. Perderme entre pensamientos para quedar en blanco, sólo observándola. Entraba en una dimensión paralela donde sólo existíamos ella y yo; ni ruidos, ni percepción alguna que no estuviese en esa burbuja.

Entretanto, mientras me perdía en ese deleite, se giró. Sonreía mientras me avisaba con un ligero movimiento de su cuello que a quien esperábamos llegaba. No había pasado mucho rato desde que estaba allí, y tampoco pude observar mucho más de mí alrededor.

No sabía de quien se trataba. Faltaban datos en toda aquella situación. Situación que vivía en un ficticio silencio. De repente observé que no oía ni los cláxones de los coches, ni a la gente, que aparentemente como siluetas sin rostro caminaban por la calle. Me encontraba en mi cabeza, aturdido aún por no aclarar que hacía allí.

– ¿Cómo había llegado hasta aquel lugar? ¿Dónde estaba antes de estar ahí?

Gentes sin rostro se cruzaban entre sí sin irregularidad alguna. Pasaban por ambos lados de la calle, y no podía dejar de mirarlos. Sin cara, como en un intento de estandarizar al ser humano, de hacernos clones los unos de los otros.

En mi cabeza pensaba:

– ¿Por qué no tienen rostro? ¿O soy yo quien no los ve? ¿Es esto normal? Ella no parece inmutarse por ello. Estaré alucinando, mi percepción me estará jugando una mala pasada… – Concluí.

Sin tiempo para pensar más. Mi cabeza seguía aturdida y sin comprender todo lo que sucedía, pero la acción continuaba. La teórica visita ya intercambiaba risas y agasajos con ella, seguía sin entender ese estado sensorial. Era la misma sensación que tener un zumbido metido en la cabeza que te hace solamente escuchar de muy lejos las conversaciones que pasan a pocos centímetros de ti. Incluso, no percibía sonido alguno más allá de un par de metros. No escuchaba el emblemático ruido que todo el mundo le atribuye a la vida en la ciudad.

De golpe, estaba en corrillo con ella y la visita sin rostro. Se trataba de una chica de la que prácticamente sin mirarla ya sabía que era atractiva y que en algún lance de mi vida había estado relacionado con ella. No sabía, ni cómo ni por qué, pero se trataba de una persona que conocía. Pero no detuve mi atención en esa información, tenía previas incongruencias que resolver. Intentaba explicarme a mí mismo, que hacía ahora dentro de un portal. Ante una escalera, varias puertas en el rellano, y permanecíamos  los tres delante de una de ellas como si esperásemos a que nos dieran paso a algún sitio.

Fue una puerta enfrente de nosotros la que se abrió como si nadie estuviese al otro lado. A primera vista, entrábamos a un habitáculo oscuro del que no se podía distinguir ni formas ni objetos.

(…Continuará…)



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2 comentarios leave one →
  1. octubre 3, 2010 8:49 pm

    Llevo todo el verano esperando la continuación… he estado en vela, día y noche, actualizando este blog sin parpadear, a la espera de encontrar el desenlace de este interesante relato, onírico y oscuro como los mejores sueños de Lovecraft!

    • octubre 3, 2010 9:19 pm

      En vista de los deseos de un agudo lector, no me queda más que atender a éste.
      En breve, tendrás ese desenlace.

      “Los sueños pueden llegar a ser fantásticos e inexpresables, pero parece que la vida siempre nos sorprende mostrando cosas tan o más fabulosas. Soñar es gratis. Vivir nuestros sueños cuesta mucho más, pero cualquier precio es poco para hacerlos realidad.”

      Eso sí, cuidado con las pesadillas… No vayamos a mojar la cama…

      Un Saludo

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