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Los transgénicos y Monsanto

junio 23, 2010

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Las innovaciones tecnocientíficas que nos ocupan, que tienen que contabilizarse en plural y estructurarse en forma de racimos, nacieron de la confluencia de dos factores:

Uno, el desarrollo de los fertilizantes químicos nitrogenados en base a las bombas de nitrógeno utilizadas en la Primera Guerra Mundial. Y más tarde, el desarrollo de insecticidas como el DDT en base al gas nervioso utilizado en la Segunda Guerra Mundial. Junto a estos desarrollos químicos encontramos el desarrollo de los organismos genéticamente modificados (OGM), organismos los cuales han sido tratados por ingeniería genética. Para todo ello fue necesario que personas como Erwin Schöldinger y Linus Pauling desarrollaran y estabilizaran el entorno simbólico adecuado para impulsar estas nuevas ramas de la biología como son la biología molecular y la ingeniería genética. Esto quiere decir que se utilizaron el lenguaje y algunas teorías propias de la física y la química, y que gracias a esta transferencia, junto a la inclusión de determinados instrumentos también propios de estas otras disciplinas, fue posible la manipulación de microorganismos a nivel molecular para así llegar incluso a reemplazar y recombinar algunos elementos genéticos.

Y dos, durante la década de los 90 todo ello fue estimulado por inversiones de miles de millones de dólares de multinacionales dedicadas al cultivo masivo de alimentos como Monsanto y Dupón, inversiones que después de más de una década dieron sus frutos, nunca mejor dicho.

(…)

Para el éxito de la expansión, Monsanto lo tenía claro. Podemos leer en un comunicado interno de la empresa del 6 de octubre del 2006:

“La biotecnología agrícola tendrá un defensor en la Casa Blanca el año que viene, independientemente del candidato que gane las elecciones en noviembre”.

Las redes de Monsanto abarcaban muchos de los principales engranajes políticos. Los científicos de la FDA (Food and Drug Administration), organismo regulador de Estados Unidos, se negaron a que en el primer mandato de Bush el Consejo de Competitividad comercializara los nuevos alimentos transgénicos. Como veremos en el punto 7 y 8, habían riesgos que tenían que tenerse muy en cuenta. La jugada del Consejo de Competividad, ávido por ser pioneros en la comercialización de estos nuevos alimentos, fue buscar una forma de anular la autoridad de la FDA. Para ello, trajeron a un comisario delegado de políticas alimentarías, y que era asesor jurídico de Monsanto, para que redactara la política oficial del país respecto a los OGM. Obviamente, este hombre, Michael Taylor, quien había redactado la normativa de la industria, definió una política que aterrorizó a la FDA ¿Pero qué se podía hacer? Altos puestos del gobierno estadounidense estaban ocupados por trabajadores directos o indirectos de Monsanto (directivos, abogados, investigadores, subsidiarios, etc.). Algunos ejemplos: Micky Cantor (Secretario de Comercio), Clarence Thomas (Juez del Tribunal Supremo), Lidia Wartrud (Agencia de Protección Medioambiental), Anne Veneman (Secretaria de Agricultura), William Ruckelshaus (Administrados jefe de EPA), Donald Rumsfeld (Secretario de Defensa), etc.

(…)

(Si te interesa, este post forma parte de un estudio sobre los transgénicos que podrás encontrar aquí)

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